Dos historias de niños que recuerdan sus vidas pasadas como monjes


El Dr. Erlendur Haraldsson, profesor emérito de la Universidad de Islandia en Reykjavik, ha examinado casos de niños que parecen recordar sus vidas pasadas.

Además, en algunos de estos casos, los recuerdos fueron grabados justo después de que los niños los recordaran (sin que transcurriera el tiempo en que los recuerdos pudieran distorsionarse), y parecían corresponder a información histórica sobre verdaderos monjes que habían muerto.


Los casos en que los niños recuerdan detalles que pueden ser reales y son verificados contraponiendo informes fácticos de la vida de alguien que ha muerto, son conocidos como “casos resueltos” entre los investigadores. En cambio, los casos en que las memorias son demasiado vagas o los detalles muy imprecisos para ser verificados se conocen como “casos sin resolver”.

Los casos resueltos de esos niños quienes recuerdan ser monjes se destacan para el Dr. Haraldsson por otra razón.

“Lo que hace esos casos… particularmente interesantes no son solo los recuerdos alegados, sino las características conductuales que muestran los niños. Cada niño muestra un comportamiento que es considerado apropiado y aun ideal para los monjes”, escribió el Dr. Haraldsson y Godwin Samarartne en un escrito de 1999 titulado “Niños quienes hablan de recuerdos de una vida previa como monjes budistas,” publicado en el diario de Society for Psychical Research.

Lejos de estar felices sobre este comportamiento o animar al mismo, los padres de los niños parecen haber estado preocupados y angustiados por ello.

El caso de Duminda Bandara Ratnayake


(ChinaFotoPress/Getty Images)

Duminda Bandara Ratnayake nació en 1984 en un área rural montañosa de Sri Lanka, conocida como Thundeniya.

Algunos de los detalles reportados por Ratnayake sobre su vida pasada, cuando empezó a hablar sobre ello a la edad de 3 años, incluyen:

  • Él había sido un monje mayor en el templo Asgiriya, alrededor de 25 kilómetros de su actual pueblo natal.
  • Tuvo un dolor en su pecho y cayó, luego murió. El usó la palabra “apawathwuna”, la cual es solo usada para la muerte de un monje.
  • Poseía un auto rojo.
  • Enseñaba a los monjes aprendices.
  • Tenía un elefante.
  • Tenía amigos en el Templo Malvatta a quienes solía visitar.
  • Tenía una bolsa de dinero y una radio en Asgiriya que deseaba le regresaran (su madre estaba avergonzada de reportar esto, debido a que se considera que no hay artículos que los monjes puedan poseer). Él no mostraba interés en jugar con otros niños, solo en convertirse en monje. Recitaba las estrofas budistas en el antiguo lenguaje del budismo cingalés, solo usado y aprendido por monjes. Vivió su vida como un monje, llevando sus ropas de la manera en que lo hace un monje, asistiendo al templo y colocando flores ahí de la manera budista y mostrando comportamientos similares.

Esto marcó su vida. Él era calmado, sereno, desapegado. Dijo a su madre que no debe tocar sus manos (se supone que las mujeres no deben tocar las manos de un monje).

Un monje local que Haraldsson entrevistó, además de los miembros de la familia del niño, había observado el comportamiento del joven y argumentó que sus padres no podrían haberle enseñado estos comportamientos.


¿Coincidieron sus recuerdos con los de un monje real?

El venerable Mahanayaka Gunnepana parecía ser el único monje fallecido que concordaba con las descripciones del muchacho.

De acuerdo a los recuerdos de otros monjes que conocieron al venerable Gunnepana, el poseía un carro rojo o marrón-rojizo. Murió de un ataque cardíaco.

Él predicaba frecuentemente (no todos los monjes predican, algunos pasan más tiempo en meditación).


Nadie sabía si él poseyó un elefante en algún punto de su vida, pero el discípulo jefe del venerable Gunnepana había atrapado un elefante y lo llevó a la aldea natal del venerable Gunnepana, donde él era un visitante frecuente.

Él venerable Gunnepana había mostrado un interés particular en el elefante, el cual murió poco antes de que él mismo muriera.

Él no tuvo una radio, pero era el único de muchos posibles monjes que en que Haraldsson había estrechado la búsqueda, quien tuvo tenía algo similar a una radio –un gramófono. Es posible que Ratnayake no supiera como describir un gramófono como cualquier otra cosa que no fuera una “radio”. El venerable Gunnepana era particularmente aficionado a la música.

Era recordado como un monje virtuoso que observó estrictamente las normas.

Todos esos hechos parecen correlacionarse al comportamiento y los rasgos de la personalidad del muchacho, al igual que sus recuerdos.


Haraldsson consideró que era improbable que el muchacho aprendiera algo de esto de su familia u otros con quienes tuviera contacto. Por ejemplo, aunque hay una ligera posibilidad de que él hubiera aprendido estrofas religiosas de la radio, ya que ellas son difundidas muy temprano en la mañana, los locales dijeron a Haraldsson que ningún otro niño que ellos supieran, había aprendido las estrofas en lengua antigua y es extremadamente inusual.

El caso de Gamage Ruvan Tharanga Perera


(Wang Zhao / AFP / Getty Images)

Gamage Ruvan Tharanga Perera nació en agosto de 1987 en el distrito Kalutara de Sri Lanka. Cuando tenía 2 años de edad, habló de una vida previa en el monasterio Pitumpke, un monasterio desconocido por sus padres pero el cual resultó estaba aproximadamente a 30km al sur de su hogar.

El muchacho dijo que el templo tenía un mono de arcilla, una muy inusual y especifica declaración que fue verificada más tarde. No es común en lo absoluto que los templos tengan estatuas de monos.

Algunos de los comportamientos similares a un monje que él mostró incluían sentarse en posición de loto, usar una túnica budista y sostener un abanico cuando se recita; todo lo cual no se le había enseñado.

Él no deseaba comer en las cenas (se supone que los monjes dejan de comer después del mediodía), no quería dormir con su mamá (diciéndole que los monjes no duermen con mujeres) y en las noches, él realizaba una ceremonia de adoración con recitaciones.

Él animaba a los miembros de su familia a seguir todos estos comportamientos, y a veces llegó hasta a regañarlos por seguirlos. Regañó a su padre cuando este llevó licor a la casa. Aunque gritó, esos quienes lo conocían dijeron a Haraldsson que él nunca estaba molesto, sino siempre sereno.

Él llevó a sus compañeros de clase a ceremonias religiosas, actuando como un abad. Todos ellos lo respetaron. Sus profesores y algunos de sus compañeros de clase comentaron esto más tarde a Haraldsson.

Al igual que Ratnayake, Perera podría recitar estrofas en el antiguo lenguaje de Pali, el cual puede haber aprendido de la radio o televisión – pero sus padres piensan que eso es muy improbable.

Sus padres no estaban interesados en sus recuerdos, ni lo animaron a hablar sobre ellos.

Haraldsson descubrió el caso cuando un reportero local supo de los recuerdos del muchacho a través de los vecinos de la familia.

Él estaba desinteresado en jugar con otros niños, solicitaba imágenes de Buda el lugar de juguetes, hacia dibujos de la vida de Buda en la escuela y deseaba vestirse como un monje.

Sus padres lo llevaron luego al templo Pitumpke. Él rápidamente señaló al mono de arcilla del que les había hablado, que no estaba bien visible.

Algunos allí se convencieron que él era la reencarnación del previo abad del monasterio, el venerable Ganihigama Pannasekhara (1902-1986).

El venerable Pannasekhara y su familia eran todos vegetarianos por razones religiosas, lo cual es extraño en Sri Lanka. Perera también insistió en seguir una dieta vegetariana.

El venerable Pannasekhara murió en enero de 1986, 17 meses antes de que Perera naciera.


Los rasgos de personalidad de Perera coinciden con esos del venerable Pannasekhara, incluyendo sus fuertes cualidades de liderazgo y un entusiasmo por recitar en público.

Algunos en el templo permanecieron escépticos, ya que Perera no reconoció a las personas que el venerable Pannasekhara había conocido.

Perera no fue criado en un ambiente religioso.

Haraldsson y Samarartne concluyen: “No encontramos explicaciones sencillas para sus inusuales y distintivas características de comportamiento, las cuales son demasiado atípicas para un niño”.
Dos historias de niños que recuerdan sus vidas pasadas como monjes Dos historias de niños que recuerdan sus vidas pasadas como monjes Reviewed by El Diestro on 11:55 Rating: 5

No hay comentarios